jueves, 21 de julio de 2011

Voz y ayuda trascendentes


A veces las voces del tiempo nos llegan de los seres que más hemos amado en esta vida y que ahora ya están disfrutando de la vida eterna junto a Jesús, como la de mi nena de dieciseis años que en el año 1994 partió de este mundo después de una leucemia que en cuarenta y dos días me la quitó de las manos como arena seca.
 Pero antes de ayer recibí un llamado telefónico de una prima que no veo hace un tiempo y con la cual tampoco hablamos muy seguido, no por ningún problema, simplemente por esas cosas de la vida. Justamente en esos momentos yo estaba tratando de luchar denodadamente para que no se me instale una bronquitis que quería hacerlo a toda costa pero que yo lucho siempre para que no lo haga porque sino termino siempre internada en terapia intensiva.
 Además hace unos días había dejado mi antidepresivo y no me estaba cuidando mucho con mi salud.
 Bien, mi prima me llamó para decirme que había soñado con mi hija, que nunca le pasó y que en el sueño la veía vestida de blanco y pidiédole que por favor me dijera a mí, que me cuide y que me cure. Textuales palabras: "Tía Nelly por favor decile a mi mami que se cuide, que se cure..." Era lo que más recordaba del sueño. Como es de esperar me dejó muy shockeada la llamada y le agradecí con el alma a mi hija que se preocupara por mí, mirando una fotito de ella que tengo muy cerca en mi escritorio.
 Cuando llegó mi otra hija se lo quise contar pero se enojó, me dijo que ella está cansada de pedirmelo y que yo no le hago caso y que viene alguien a decirme que soñó y lo voy a hacer. Después reconoció su error y me pidió disculpas.
 Esa noche y el día de ayer entero lo pasé muy mal, no tanto físicamente, porque con tanto antibiótico que tomo me estoy curando, pero anímicamente a medida que iba pasando el día me sentía peor. Mi hija llegó de trabajar y me fui a dormir la siesta. Creí que despertaría mejor, pero la sensación de angustia iba in crescendo y llegó un momento en que me puse a llorar por sentirme tan mal, por el miedo a caer otra vez internada, por lo sola que estaba, por la imposibilidad de salir que mi depresión me provoca y porque al no cuidarme no estoy bien físicamene, sobre todo del corazón.
 Entonces en un momento decidí recurrir a Jesús directamente, le dije que yo quiero seguir viviendo porque mi hija más chica me necesita, que quiero estar también con la mayor pero sé que no se pueden ambas cosas, que quiero estar con las dos juntas y sé que eso es imposible, le pedí llorando que me ayudara, que
me tome de la mano y me lleve por el camino correcto, por el que debo caminar para estar mejor.
 Luego de eso y siendo las once de la noche, tomé los remedios de la noche y me acosté a dormir. A la madrugada recuerdo haber tenido un poco de tos y haberme asustado un poco pero enseguida tomé el antibiótico que me hace bien y seguí durmiendo.
 Fue tal mi cambio desde ese momento... dormí plácidamente, tanto que yo me desperté antes que sonara el despertador a las seis y me levanté en cuanto lo hizo. Desde el mismo momento en que me levanté me sentí bien, tuve buen humor y ánimo para hacerle el desayuno a mi hija.
 Cuando se fue, volví a acostarme como siempre, pero como no tenía sueño decidí venir a la compu y lo primero que me salió fue un agradecimiento enorme a Jesús por llevarme de su mano que lo dejé plasmado en otro blog y ahora en éste que quise contar todo lo bueno que me ocurrió después de que me llegó la voz de mi hija a través del tiempo y del espacio, desde el Cielo, desde el más allá, desde lo trascendente, desde donde vive ahora junto a Dios Padre, Jesús y María y desde donde siempre tengo que buscar la ayuda porque sin duda alguna... con Jesús, está el Camino, la Verdad y la Vida...

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