martes, 19 de julio de 2011

El rastro de Guadalupe Grande




Somos materia de extrañeza

quién nos lo iba a decir nosotros

que hemos sufrido tanto

Pero nuestra memoria no arde

y ya no sabemos morir



Memoria de la vida,

memoria de los días y la vida,

cuchillo que abre el mundo

esparciendo unas vísceras que no consigo descifrar.



Memoria de las tardes y la luz,

alumbras la mirada

eres el vigía implacable,

la brújula severa, el testigo carcelario

que anuda el tiempo en su mazmorra.



Qué buscas, memoria, qué andas buscando.

Me sigues como un perro hambriento

y tiendes a mis pies tu mirada lastimera;

husmeas, perniciosa, en el camino

el rastro de los días que fueron,

que ya no son y que jamás serán.



Te arropan los andrajos de la dicha

y la desolación te ha vuelto precavida;

memoria de la vida, memoria de los días y la vida.
 
 
 
 
La imagen pertenece a la obra Persistencia de la Memoria de Salvador Dalí

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