miércoles, 25 de noviembre de 2009

Juegos


La música que escuchaba mi hijita mayor en su infancia, las canciones de cantaniño con una de las cuales aprendió el abecedario y por lo tanto a leer a los cuatro años... Cuánta ternura me trae ese recuerdo, también estaban las de Carlitos Balá y más tarde los Parchís. Cómo le gustaba la música a mi ángel y cómo jugaba con sus amiguitas Silvana y Andrea cantando y haciéndose las artistas bajo la parra de mi patio en las tardes de verano...

Luego se metían a la pileta y sus gritos de alegría al jugar, el chapoteo en el agua, todas son voces del tiempo que jamás podré olvidar.

Después salían de la pile y yo las esperaba con una bandeja enorme con vasos de chocolatada y canastitas llenas de galletitas dulces, esos alaridos de alegría son los únicos que soportaría nuevamente tan solo por volver a ver a mi dulce, a mi amada hija que ahora es un ángel del cielo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL SONIDO DE LA LLUVIA CON COMPAÑÍA....




Si hay una voz que me ha enternecido hasta lo indecible y desde muy chica, ha sido el sonido de la lluvia, tanto si cae sobre tejado como si lo hace sobre chapa, en este último caso es más audible y casi parece más armoniosa aún. Y si cerca tenemos algún jardín o lugar de tierra y hace mucho que no llueve, bueno entonces viene el placer máximo, la voz de la lluvia y la fragancia de la tierra mojada, ese vapor húmedo con ese olor tan particular me pueden, son dos regalos únicos que nos hace la naturaleza y que siempre debiéramos tenerlos presente cuando suceden y disfrutarlos. Y para terminar, si es de noche y ya estamos acostados y como broche de oro,  tenemos un hermoso hombre que nos ama a nuestro lado... bueno, qué más le podemos pedir a la vida?

lunes, 16 de noviembre de 2009

ARRULLO DEL VIENTO ENTRE LOS EUCALIPTUS


Hay muchos sonidos, voces que recuerdo de mi infancia sobre todo, pero una de las que más me gustan hasta la actualidad es el rumor del viento entre los árboles.
Esto me ocurre porque como dije antes en la casa de mis abuelitos había enormes, muy altos eucaliptus y varios, así que cuando había viento yo escuchaba ese rumor partiucular que hace el viento al pasar entre el follaje de la copa de los árboles y es tan dulce, tan armonioso, y tan recordable que todavía en la actualidad cuando hay viento y lo escucho, aunque por aquí no hay eucaliptus y no se produce el rumor con la misma intensidad, igualmente me quedo muy quietita escuchando ese sonido, sobre todo si es de noche, es como un arrullo, no de las palomas esta vez, pero el viento entre los eucaliptus es otra de las hermosas voces de mi historia, otra de las voces del tiempo...

viernes, 13 de noviembre de 2009

ARRULLO DE PALOMAS


Qué hermosos recuerdos me trae ponerme a pensar en los sonidos, las voces que escuchaba de niña y que ahora quiero contar aquí. Pensando en eso, vino a mi memoria un sonido dulce que acompañó toda mi niñez.

Mis abuelos vivían en Pompeya, muy cerca del Puente alsina y del Riachuelo, allí tenían una antigua casa chorizo con dos pisos. Abajo estaba la sala la cocina y el baño y arriba los dos dormitorios a los que se accedía por una escalera de madera pero de aquellas que había que tomarse de la misma para subir, no tenía pasamanos. LLegando arriba las dos habitaciones convergían a un gran balcón desde el cual podíamos ver el Riachuelo. La casa no era muy grande en cuanto a edificación pero sí en cuanto a terreno. Tenía un amplísimo patio donde crrecían hileras de eucaliptus muy altos. Recuerdo bien que muchas noches de verano eran los escondites de nuestro juego de escondidas.

Como el terreno era tan amplio le dio lugar a mi abuelito para armar un gran gallinero, a mí me encantaba entrar y sacar los huevitos recién puestos por las gallinas, esa tarea la hacíamos con mi abuelita, también le poníamos comida y agua a las gallinas. Al costado del gallinero había una piletita que mi abuelito le había hecho a los patos, que también convivían en el gallinero y lo más lindo de todo y el sonido que tanto recuerdo ahora, es el de las palomas. Porque mi abuelito había construído un alto palomar que se encontraba en el centro del gallinero y las veces que yo me quedaba a dormir en lo de mis abuelos escuchaba ese dulce arrullo de las palomas, al dormirse temprano y luego en las mañanas eran ellas con su ru ru que me despertaban, generalmente me quedaba un viernes o un sábado por lo tanto no tenía apuro por ir a la escuela pero recuerdo bien que me quedaba despierta largos ratos escuchando esas sonidos que quedaron grabados en mis recuerdos infantiles como una de las más dulces voces del tiempo.

lunes, 9 de noviembre de 2009

VOCES DEL TIEMPO


Las voces del tiempo...son ese pedacito que tenemos en la memoria de los sonidos emitidos por distintos seres o elementos a lo largo de nuestra vida y que nos envuelven como en una hipotética máquina del tiempo a momentos vividos, a lugares frecuentados o a seres que forman parte de nuestra historia.

Entre las voces del tiempo está por supuesto las voces  de nuestros seres más queridos, los que ya se fueron y los que están pero los años les han hecho modificar sus voces y entonces recordamos aquellos primeros sonidos casi guturales, sus primeros llantos que según su intensidad y modo de expresarlo nos indicaban distintas cosas, hambre, sueño, malestar; sus risitas, ahh la risita de los bebés y si son carcajadas son lo más tierno que existe. Luego de ello sus primeras "medias lenguas", otra ternura, esas pequeñas primeras conversaciones donde sólo mamá entiende y los demás la toman de traductora. Estas son sólo algunas de las voces del tiempo que espero dedicarle a este lugarcito que diseñé para eso.
 No sé si será leído, pero de lo que estoy segura es de que será muy edificante para mí, volver hacia atrás o manifestar el presente o incluso el futurode todas las voces que tiene este tiempo de paso por la vida,