
Están llegando muy seguido las voces del tiempo y lo que es mejor aún llegan con imágenes.
Estoy manteniendo contacto vía mail y teléfono con alguien que conocí hace mucho tiempo y ayer me envió fotografías, de aquellas, las de antes, las que se hacían en papel y uno las guardaba en álbums y las miraba cuando quería, no sólo si internet está conectado (porque lo que es mi servidor me deja colgada millones de veces).
Cuando me levanté conecté la compu y fui como siempre primero a mi correo, qué linda sorpresa recibí, me encontré allí soplando las velitas de mi cumpleaños número dieciseis y otra en la que estábamos todo el grupo de un bullicioso cuarto año de la secundaria que jamás olvidaré.
Fue un hermoso despertar, con una voz en formato de imagen que venía del confín de mis tiempos, de mis primeros años, de cuando todos eran sueños y de cuando aún era feliz.
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