lunes, 10 de octubre de 2011
PARTIR
Me estoy encontrando con antiguos compañeros del colegio secundario en el facebook y eso me gusta, aunque me da un poco de nostalgia y al mismo tiempo pienso en todo lo que yo no pude lograr y hubiera tenido que hacerlo.
No sé por qué tengo esta personalidad triste que nunca puedo encontrar el lado positivo de las cosas y disfrutarlas, siempre le encuentro lo negativo, la pena de, la tristeza de, la ausencia de, en fin, que no puedo con mi forma de ser y estos encuentros me están haciendo esto.
Seguramente debe tener que ver mi estado de ánimo general que ya hace mucho no puede amar la vida y las cosas bellas que ella tiene o que en ella se producen, hace tiempo que me doy cuenta que es así, que vivir se ha transformado para mí en una obligación a cumplir porque no puedo o mejor dicho no debo hacer nada para que termine, pero siempre estoy alejada de todo y de todos los que me pueden dar alegría.
Siento a veces que quisiera por ejemplo disfrutar de la naturaleza, correr por el pasto en un día de sol, sentarme en un banco de una plaza o salir de vacaciones y recorrer lugares desconocidos y bellos. Tengo las posibilidades, tengo el tiempo, pero faltan totalmente los deseos de hacerlo, falta la energía que me lleve a vivir esta vida con la intensidad con que la viví en otras épocas.
Muchísimo de esta reacción se perfectamente que tiene que ver con la falta de mi hija, pero reconozco que a esta altura hay también otros factores que ayudaron a que mis emociones sean siempre melancólicas. Eso es lo que soy hoy día, una persona melancólica y triste que sobrevive en la vida esperando el momento de partir para siempre y descansar de una vez y para siempre de todo lo que esta vida ofrece y yo ya no puedo tomar porque nunca puedo, nunca tengo deseos, nunca tengo energías.
Seguramente seguiré así, hasta que Dios o mi cuerpo solamente digan basta y entonces cierre los ojos para siempre y todo en mí deje de funcionar. A veces me voy a dormir pidiéndole a Dios que me suceda eso durmiendo en la noche, pero quizás no tengo que pedirle a nadie, quizás con dejar de tomar mis remedios bastaría, comenzaría a tener taquicardia y todo se terminaría sin que pase mucho tiempo. Tiempo, justamente de lo que siempre hablo en este lugar, de las voces del tiempo, esta vez la voz es la mía y el tiempo el pasado que vino con antiguos compañeros y que me trajeron nostalgias y tristezas por no poder estar viviendo tan felices como ellos esta vida que todos todavía tenemos, al fin de cuentas no somos tan viejos, recién estamos en la madurez, pero insisto, yo ya quiero partir.
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