lunes, 13 de diciembre de 2010

El tiempo ... ese enemigo ...


El tiempo, otra vez hiriéndome, otra vez agrediéndome, otra vez maltratándome, el tiempo ese indomable dictador de nuestras vidas, que todo lo transforma en viejo, en antiguo, en inútil, que todo lo resquebraja, que quita los colores y que nos transforma lo bello que hayamos tenido en una caricatura grotesca de lo que fuimos.
 No puedo, es inútil, es superior a mí, no puedo soportar el inexorable paso del tiempo, no puedo dejar de pensar que todo lo bello, todo lo feliz y bondadoso estuvo sólo en el pasado. Nada, nada de lo que hoy existe para mí tiene el sesgo siquiera de la belleza de la juventud.
 El tiempo ladrón,  que nos roba las ilusiones, los sueños, el brillo en la mirada, el amor...
 El tiempo quitándonos lo más valioso, que no contemplamos en la juventud y de la que estamos llenos en ella... la salud... el tiempo se encarga de que nos demos cuenta cuando ha pasado lo suficiente como para que todo nuestro cuerpo envejecido pida a gritos la muerte total, antes que esta muerte prematura y lenta de ver cómo desaparecen los pétalos de rosa de nuestro rostro y las mariposas de nuestra alma.
 El tiempo ese maldito tirano que nos quita permanentemente todo lo bello y bueno que tuvimos y sólo nos deja imágenes apenas de los que estuvieron a nuestro lado y recuerdos, solamente recuerdos que guardamos en nuestra memoria como tesoros. Es lo único que el tiempo nos deja llevar, los recuerdos, adonde vayamos al partir... sólo nos llevamos los recuerdos... gracias a Dios por quienes puedan llevarse los recuerdos al morir.

 Ojalá fuese cierto lo que dice la imagen ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario